Cuento:EL ALMOHADÓN DE PLUMAS- VERSIÓN LIBRE---  

Publicado por Mercedes Grazzini Insua

BASADO EN UN CUENTO DE HORACIO QUIROGA
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Con los arboles agitándose con el viento y el silencio de la noche como marco, continúo mi ardua tarea de ordenar los archivos de los pacientes a los que tuve el orgullo o la desgracia de conocer. De pronto, entre varicelas y fiebres, encuentro una carpeta azul oscuro que me llama la atención. No necesito abrirla para saber lo que hay paseándose por esas letras intranquilas. El caso que más me costó, y que finalmente no pude remediar.
Ella era una mujer muy hermosa, parecía un ángel; una bella durmiente recostada en esa fría cama. No tenía más síntomas visibles que cansancio y desvanecimientos. Por más que la revisase, no podía diagnosticar más que una anemia. Al día siguiente me llamaron de nuevo, y ella estaba peor. Su caso era completamente inexplicable. Ese día regresé de la fría mansión con la misma incredulidad con la que había entrado. Mientras conducía de regreso a mi casa iba pensando en la enfermedad, sin encontrarle explicación posible. Busqué en todos los libros que había a mi alcance, y al no encontrar respuestas, recurrí a libros antiguos, que hablaban de enfermedades que ya no existían, y no era capaz de darle una solución al rígido marido. Fui a verla una vez más, y había comenzado a sufrir alucinaciones. Ya no había mucho más que hacer, y al marido no pareció importarle mucho. Se me cruzó por la mente que quizá era la falta de amor lo que había enfermado a una mente tan pura. Pero para todo hay siempre una explicación razonable… o al menos eso creí. A los pocos días, al volver a la mansión, a quien encontré alterada esta vez fue a la sirvienta. Tambaleante, no pudo más que señalarme la habitación donde atendiera a la recién fallecida Alicia. Sobre el acolchado, rodeado por una gran mancha de sangre, el cuerpo sin vida de algún tipo de insecto gigante descansaba inmóvil al resguardo de la mirada atenta del marido. Este insecto había drenado noche tras noche la sangre de Alicia. Un pequeño parasito de las aves, que habría habitado el almohadón de plumas sobre el que reposaba la cabeza de la mujer.
Un repentino trueno me hozo salir de mi ensimismamiento. Todavía nervioso, arroje al fuego del hogar la carpeta. No empezaría ahora, con cincuenta años de edad, a temerle a los cuentos de vampiros.
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[MMGI ´07]
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Tengan piedad!! lo escribi para el colegio, en clase, un rato antes de que sonaa el timbre del recreo (lease: 30 satrapas adlecentes sobreexitados por el inminente final de la clase)
ajajaja de onda chicos!!!!

muy pronto el comic de esta historia!!!!

y gracias profe D´Ottavio se la re banca!!!!

jajaj ahoa que las clases terminaron no me siento chupamedia al decir eso :P

This entry was posted on 2/06/2008 03:11:00 p. m. . You can leave a response and follow any responses to this entry through the Suscribirse a: Enviar comentarios (Atom) .

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Rosario...

Rosario...
... Mi gran amor